La municipalidad de pucon esta cerrando todas sus escuelas rurales unidocentes , como es posible si cada una tiene como minimo 10 alumnos?? sera esto una buena medida?
Tuve la oportunidad de recorrer los alrededores de la escuela rural de caburga y conocer la escuela, un lugar precioso entre los cerros y montañas, donde el sol abunda en verano y los saltamontes juegan a esparse de los niños, tanto asi que el lugar de trabajo era optimo muy positivo para profesores y alumnos.Los niños ya recorren grandes distancias para llegar a la escuela donde los profesores los esperan con ansias, ahora que pasara con esos niños? y la infraestructura ?? y los cuidadores de la escuela que han hecho su vida en el lugar??
Ximena escribió,
febrero 19, 2007 @ 1:18 pm
Hola Pauli:
¡qué te puedo decir…! prácticamente esa es la constante hoy en día, es nuestra realidad chilena…mercantilizar la educación porque sencillamente los niños representan números. Sin hay pocos niños en una escuela, el respectivo sostenedor no se “sostiene” ¡así de simple!
Saludos
lapauli escribió,
febrero 19, 2007 @ 5:23 pm
querida ximena que alegria ver que tenia un post, me alegro que fuera tuyo, ahora se que vienes a visitar mi blog, tambien visitare el tuyo ya que de seguro es muy interesante.
Opino igual que tu, asi esta chile hoy en dia
cariños y muchos saludos nos vemos pronto
karina escribió,
marzo 14, 2007 @ 11:02 pm
Hola Paulina:
La verdad que esa es una constante en todo el país, en todo tipo de escuelas no sólo en las escuelas unidocentes, ni las escuelas municipales que han trabajado por años se salvan de esto, en mi ciudad muchos docentes temen quedar sin trabajo, ya que bastaría con que un solo particular abriese una escuela para cerrar dos.
Por qué pasa esto, porque ya nadie cree en la educación pública, y la escuela pública culpa a la escuela particular, ya que consideran que reciben el desecho de los establecimientos privados, por su parte los apoderados consideran que no son sus hijos los culpables sino el capital humano el deficiente.
¿Qué nos espera?
Un abrazo
margothb castro escribió,
mayo 3, 2007 @ 1:00 pm
querida paulina: tu tema me parece muy interesante ya que cerca de la Unión hacia hueicolla también existen escuelas unidocentes en donde se les enseña a niños de todas las edades, me parece que es un metódo diferente de enseñar pero que no deja de ser válido y un buena manera de aprendizaje. No me parece que en pucón esten cerrando las escuelas unidocentes, ya que gracias a ellas niños y niñas tienen una oportunidad de salir a delante y construir un futuro mejor.
elena escribió,
mayo 4, 2007 @ 9:09 pm
bueno pauli:
lo que puedo aportar a tu blog es que tambien conosco escuelas que han sido cerradas, pero esta fue porque no llegaban niños a clase, y lo más lamentable era que para que el sostenedor recibiera su sueldo inventaba nombres de alumnos que ya no existian, que me puedes responder al respecto.
lapauli escribió,
mayo 7, 2007 @ 8:33 pm
queridas compañeras, como ya opinamos todas al respecto ahora sabemos lo complicado que es el tema del cierre de escuelas unidocentes, sobretodo cuando estos terrenos maravillosos los abandonan y los convierten en canchas de futbol.Que debemos pensar al respecto como futuros docentes, podremos luchar por lo contrario? dejaremos pasar este tipo de situacion ya que esta fuera del alcanze de nosotros por hacer algo?? Ahora pienso donde iran cada uno de estos niños que recorrian kilometros para llegar a clases, ya es bastante complicado insentivar a los alumnos y a la comunidad para que estudien como para que un dia para otro deciden cerrar las escuelas que se han montando con tanto trabajo….
me da mucha pena.
yjara escribió,
mayo 8, 2007 @ 1:53 am
hola pauli
Este tema que nos has expuesto es muy interesante de comentar no tanto en el tema del cierre de las escuelas unidocentes, sino en que va a pasar con esos niños que asisten a esas escuelitas? esas escuelitas son una oportunidad de educación a aquellas personas y niños que viven alejadas de la zona urbana sin ellas habría un mayor índice de analfabetos en chile cosa que es preocupante para el gobierno y tambien un alto indice de desercion escolar debido a las distancias lejanas que deben recorrer para asistir a la escuela.
tambien quisiera acotar que la calidad de educación que entregan las escuelas unidocentes no son de lo mas favorables debido a la falta de recursos y material didáctico pero lo que si es bueno destacar de esas escuelitas es la enseñanza de los Valores y la formación moral que le entregan a sus alumnos.
con respecto a tu pregunta ¿Que debemos pensar al respecto como futuros docentes, podremos luchar por lo contrario?
claro que podemos luchar por lo contrario, uniendonos y presentando buenos fundamentos de que esas escuelitas entregan buenos valores que pueden llevar a niño a seguir superandose cosa que no se da en las escuelas municipales y particulares en la zona Urbana.
sandra escribió,
mayo 9, 2007 @ 8:45 pm
Estimada Pauli;
Lo que expones es nuestra gran realidad a lo largo y ancho de nuestro Chile. Pero sabes hay otras constantes que están provocando estos cambios.
La tecnología en primer lugar, que ha reemplazado la mano de obra de muchos obreros de estos sectores. Que tristemente han debido emigrar abandonando sin querer y con sufrimientos sus lugares de origen, quedando poco a poco en desolación las escuelitas de campo. Otro, las familias de hoy, ya no son las de ayer. Son muy pocas las familias que están muy bien conformadas, y las que están tienen máximo tres niños. Otras, madres solteras, convivientes, que tienen uno o máximo dos niños.
Y la parte más cruel, los negocios escuelas, que roban todos estos niños de estas escuelitas estatales, con educación gratis, locomoción gratis, etc. Para qué, para otorgarles un signo tan fácil como este $.
Yo recuerdo mi escuelita rural, y en ese entonces tenía de 130 a 150 alumnos. Hoy, está sobreviviendo con 16 alumnos. Y esto hace ya 15 años.
Realmente es preocupante la situación hoy, por estos niños y por muchos profesores que han debido dejar sus escuelas. Así también pensando en nuestro futuro como maestros…
Con cariño,
Sandra.